"Fosca: No hay más remedio que peinarse. Todos los días". (Todos los hombres son mortales, Simone de Beauvoir)
lunes 23 de enero de 2012
Un día querré abrazar apretujando como lo hace mi madre
Todo empezará el día en que no tenga ya horizonte.
Sabré abrazar entonces sin palabras, besar besos
que leen y escriben , no besos al aire de señora
de modales finos aunque le huela el aliento a hipocresía.
Parecerá que empiezan las horas a cantarme al oído
lo que tantos años anduve buscando. No importará
que nada esté acabado porque nada ha de acabar
aunque todo termine.
Habré entendido.
Recogeré tus ojos y tus labios sin preguntar
-como hice tantas veces, insistente hada soprano-
dónde irán a parar todos los minutos que hablamos
palabras, mientras la vida se ríe de nosotros,
disfrazada de mujer de vida alegre, vestida de rojo,
con orgullo de carne abierta y madura, y con la mirada
compasiva, no sin esperanza todavía de desnudarnos
a gritos y empujones en el centro comercial de los no vivos.
Etiquetas:
de palabras
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4 comentarios:
Ese día será cuando tú elijas, Carlota.
No hay nada mejor que un abrazo apretujado de madre. Eso seguro. Te lo digo yo que la mía me los da desde el otro lado.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.
Yo se los daba a mi madre, y despues me costo mucho, pero ahora lo siento, sobre todo a mi hijo, pero ahora lo abrazo y algunas veces me pregunta ¿que pasa?.
Un abrazo fuertisimo.
Emocionante. Verdadero.
Hasta mañana,
Anabel
a que los besos y achuchones de madre saben a torrijas caseras?
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