lunes, 30 de mayo de 2016

La alteridad tan de moda en los poemarios y en las redes y hasta debajo de todas las alfombras de las que salimos, no nos confundamos, simples escribientes
























Hace miles y miles de años tuve hijos
que ahora tienen veinticinco

creía que el útero era el arca perdida de la que salía luz eterna
y que ese trance que dura nueve meses me revelaría el sentido

escuchaba moverse los líquidos en el cuerpo y caminaba
con una sonrisa tonta
como pensando nada mejor puede pasarme que esta magia

claro eso era lo fácil
como el parto que te retuerce el centro del cuerpo

(             )

ahora se levanta y se acuesta este yo que no me han presentado
una señora silenciosa no me molesta mucho pero ocupa
el tiempo que antes era mío
las salas vacías de los devenires antiguos que había dejado para luego
ella entra en las habitaciones y respira y yo
no sé qué hacer conmigo.

sábado, 12 de marzo de 2016

Mete el dedo en la llaga
























        
"- Esperar no es vida (...) ¿Tú ya has esperado alguna vez? 
¿Has esperado mucho tiempo?" (En un lugar incierto, Fred Vargas)

Cuando pensaba en tu carne
era la espalda desnuda
mi aliento acosándote
indefenso.
El peso justo de mis manos te guiaba.
Los cuerpos obedecen si se vacía la razón
en la bandeja de objetos de la entrada.

...

En otro orden de cosas hay otro tú
que se niega a sentir, no como en otro tiempo.
Sí, ya lo sé, nos iremos solos
mientras tanto
podemos delicadamente
querernos.
No te avances con tu cuerpo hierático
-a qué esa solemnidad extrema-
a nuestra despedida.

...

Todos los días alguien me recuerda
la soledad de la que se ríen los nuevos poetas.
Alguien, todos los días,
escribe del desapego, de lo efímero.
Todos los días
alguien
es el dedo
o es la llaga.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Hacia una posible disección consciente

imagen de Sonia Monjo - "Boca"
















Hace días que no miro los campos ni los ríos
donde la vida deja
no oigo más música que el pulso en el fondo del oído
el líquido rojo en los callejones que son míos
y que nunca he visto
todo este paisaje interno que jamás analizaré con los ojos
tanto cuerpo
tan desconocido

Jamás tocaré con las manos las neuronas de un lóbulo parietal
si pudiera
programaría un masaje completo -con final feliz- en las emociones y valores
que lo habitan
un poquito de calma táctil en los desasosiegos
otro poquito de relatividad en los principios de la rectitud que ahoga el atardecer

Solo la naturaleza desnuda se conoce y se celebra
aquí lo importante está escondido

tantos años
y ni nos enteramos de la materia individual y única que nos compone.

lunes, 12 de octubre de 2015

Hipsterlove

Obra de Lina Vila.
















Yo veo un hombre hipster
con camiseta hipernormal
y una mujer redonda
sin pintura ni ornamento
con cerveza en la boca.

Y luego leo y huelo pasiones
en versos urbanos donde ella
es una diosa y yo
deseo que hipsterman me dibuje a mí
así.

Con los brazos en cruz en sábanas
de malasaña donde yo
crucificada
haga abdominales con la matriz dormida
por el peso de hipsterman
pegados los cuerpos al eco de un barrio
hiperactivo.

Cómo engañan los ojos.
Todos los hombrecillos tristes deberían escribir
(al menos un nombre de mujer)
en los márgenes de su prensa diaria.

Hay algo en las horas sucesivas que nos muere
el amor.

Fíjate que hay pasos, aceras, saludos,  tensiones, café, una espera siempre nerviosa, las manos que apartan personas en nuestros consumos, tantos haberes, tanta ansiedad por pisarle minutos al día.

Y yo leo versos de un hombre de ojos duros.
Y otra vez
deseo ser otra.

lunes, 24 de agosto de 2015

El silencio es el mejor de los días posibles



















Lo peor es no saber
quién eres.
Qué eres.
Para qué existes.

Hacerte esas preguntas
lo peor de lo peor.
(Es de manual de coaching vivir el presente,
sólo existe el ahora.
Bien.
Mi ahora se me está haciendo largo.
Mala señal.)

No caer en la propaganda superficial
de las conquistas: qué merito tiene haber parido
dos hijos,
un hombre y una mujer que respiran solos
y que ya han descubierto tu cabeza baja,
tu tendencia al drama.
Qué merito tiene compartir genes,
haber dejado en herencia algún tic en los desencantos,
las manos cuadradas, los pies egipcios,
el vacío matinal, beber agua embotellada.

Puedes volver a la madre si no vas a quedarte
mucho tiempo. A la madre vuelven los vencidos,
al calor del puchero y del orden en el aire.

No hay madre en la cúspide del éxito
ni en el máximo placer de la piel, allí donde crees que has de permanecer
eterna.

A la madre muerta le haces un templo.

Una madre viva es la sombra vigilante
un revulsivo
el reposo
una cadena
la verdad incómoda
el archivo de tus pifias
tu justificación para dormir
y también
el perdón absoluto.

Soy madre y soy hija, pues. Úteros encadenados.
De entre todos los qués posibles, esta respuesta.
Puedes ser muchos qués. Y ningún quién.
Y nunca un para qué resuelto.

Eres un héroe tú que me saludas siempre
con la sonrisa puesta. Cómo lo haces.
En mi planeta el silencio es el mejor de los días posibles.

martes, 18 de agosto de 2015

“Canción donde se explica, bien explicado, que al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu biografía” (título de un poema de Luis Rosales)


















Voy a ponerme una palabra muy mona.
La vi ayer colgada como en un despiste en un escaparate
del Eix. Me tomaba un cortado y la vida me picaba
como siempre.
No me la probé. Pensé que me sentaría bien y que no
le encontraría arrugas en el lóbulo temporal.
Se ve que la esperanza es mu mala mu mala,
por algo estaba de poso en la caja de Pandora.
La esperanza es para los vencidos,
el falsete de un cantante de ópera.
Me recuerda la liturgia, la hostia en manos del cura,
Sor Esperanza Retacada de Blanco y Comedida.
Vade retro.
Yo prefiero a las hermanas humilladas de Almodóvar
Sor Víbora, Sor Perdida, Sor Rata de Callejón
y un bolero que explica la verdad,
que el amor te muere y te mata y lo demás puro relleno.
No digo nunca.
Elijo bueno (no adjetivo, interjección).
Y me lo pruebo. Pruébatelo sin compromiso.
Y mi biografía
rota y se traslada.
Aunque no lo parezca.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Si cayeran los cuerpos se reconocerían muertos con efectos retroactivos



















Una no va por la calle hablando de los cuerpos.
Esto lo digo aquí.
Por la calle
o por los pasillos viejos administrativos
no hay víscera ni corazón revuelto
no hay penes ni clítoris
ni se habla de fluidos o carencias.
Nadie se toca los pechos ni se abraza a unas piernas.
Eso lo digo aquí.
Esta hambruna de piel anónima y cercana
hace estragos en mi equilibrio abdominal.
No tengo tiempo, no tengo tiempo
cual conejo de Alicia
se me acaba el cuento y no he llegado
ni he partido.
En este estadio apático-perverso me contengo.
Nada de lo que veo me sostiene a este mundo
y todo lo sólido está vacío. Si cayeran los cuerpos
se reconocerían muertos con efectos retroactivos
y ni la carne sería carne ni mucho menos putrefacta.
Polvo de talco gris por efecto del frío.
En esta desconexión gradual olvido poco a poco los rituales
de la tribu.
Me dices buenosdíasestecalorparecequenoacaba
y a mí es el cuerpo, el cuerpo maldita sea, el que me posee la boca
y por eso callo e imito la convención establecida
qué barbaridad el calor.
Mi mente, esa tirana frígida que me cree sometida.

domingo, 26 de julio de 2015

Después de "Primaria, decisiva e inaprensible"

Tengo entre manos el último poemario de Marian Raméntol. Soy incapaz de traducir todo lo que leo. Por tanto, leo intuitivamente. Como quien escucha música o una ópera. Observo mi cuerpo. Los músculos tensos. El corazón expectante. Tengo sangre. Tengo vísceras. Oigo el aire. Recuerdo que existe el barro. Es más, lo reconozco. Marian no obvia nada. Proceso, por ejemplo, impresiones como estas:

La vida –y la muerte- es todo lo que tenemos.

“La vida es una cámara de gas”
“y la muerte es el beso que abre su vagina”.

No hay resistencia. La carne –que es lo que somos- y el exterior –la naturaleza, el cosmos, todos los elementos- interactúan y, a menudo, se funden o se confunden (“Lentamente, me piensan los sonidos”). Y la vida que soporta la carne produce a menudo un dolor que sentimos en los versos.

“No sé cómo seguir subiendo
con el mundo agarrado a mi nuca”.

Y, sin embargo, quien escribe los versos (en adelante QEV) acepta el choque con la vida, no rehúye:

“Veo el muñón de las alas, la luz suicida
que trepana la inocencia y nos convence
de que es mejor subir a mordiscos por la sangre
que bajar los escalones del silencio”.

Y alguien como yo, la que se atreve a compartir mis impresiones después de Primaria, decisiva e inaprensible, puede perderse en el yo y en el tú de los versos y en intentar adivinar identidades (“me oigo arrojando la luz inservible del crespúsculo”). Es la propia QEV quien escribe “como si yo fuera otra”, por ejemplo, o nos habla de nombres, de los nombres:

“mientras subo despacio por las resonancias
imposibles de mis nombres”.

Y nada más empezar, me quedo bailando con tres versos del primer poema:

“Cuando los dioses bajan demasiado la voz
yo sigo manteniendo el equilibrio
sobre los nombres”.

Si sigo así no acabaré nunca esta reseña. Avanzo.

Aquí huelo a soledad y la humedad empieza a hacer estragos en mis huesos también. El lodo, el barro, los pantanos, el limo (bonita palabra)… “este mausoleo de sombras y rostros finales” donde todo “se viste de musgo riguroso”. Me ha encantado, vestirse de musgo riguroso. Y sí, ya sé que nunca hay que decir que un libro es muy bonito o que me ha encantado sin más, pero esta reseña es mía y me apetece.

Qué más. Ah, sí!. Los colores.
QEV me habla del azul y del verde con cierta frecuencia, de algún morado. Me pregunto por “el azul capaz de matar”, “los azules que nunca respiran”, ”los besos de azul inexplicable”. Qué pasa con el verde, que puede quedar “definitivamente enmohecido”, “los verdes proxenetas”, “la soledad del verde”.


En cuanto a la muerte, morirse se hace casi transitivo. QEV no muere, la mueren, o mejor dicho, mueren partes de QEV:

“nos mueren las manos, nos lloran los ojos”.

“ese aroma de sombra nocturna
que siempre me muere y me anuda
al final de mi cuerpo”.

Es esa muerte igualadora que me lleva a las coplas de Jorge Manrique, por ejemplo. QEV nos dice que “las tumbas abren sus labios para todos”. Como he dicho al principio, no deberíamos olvidar -QEV es insistente-  que vida y muerte es lo que tenemos. No hay una sin otra. Es lo natural, QEV dice:

“Y no seré yo quien frustre
la arrogancia de la muerte
cuando es sabia y ordenada”.

Insisto, vida y muerte vienen y van, aquí está nuestra carne que las padece y las sufre. QEV nos increpa:

“no, no hay remedio, creedme
seguiremos siempre bajo la tortura
de las hipodérmicas agujas de las margaritas”.

QEV tiene su opinión sobre la verdad en este tiempo. Genial metáfora:

“Muero en los arcenes, me mata este tiempo
manipulado donde la verdad aborta en los árboles
y el aire nos mira remotamente”.

Un tiempo en que la palabra anda perdida:

“Tiene la misma credibilidad
que una bailarina de ballet
exudando el hollín de los mineros,
empapada en el sexo de los muelles
que han perdido el talento para el roce”.

Magnífico encabalgamiento de metáforas. Mis músculos siguen tensos. El aire cargado de mis suspiros profundos.

Porque si algo sabe QEV es idear metáforas geniales, de fuerza desmedida, de contenido imposible de asociar por los simples mortales (“tardes de amianto en la pupila de los peces”).

QEV se nos presenta en PRIMARIA, “infinita, perfecta y con la sangre cansada”. Es en DECISIVA donde apunto cómo amanece QEV tantas veces: “deshecha, contaminada, musgosa”. Para afirmar, en INAPRENSIBLE, su renacer como “primaria, decisiva e inaprensible” que cierra el poemario. Eso sí, “sobre la sombra de mi muerte”, siempre atenta, entiendo que consciente.

Vida y muerte sin huida a ningún sitio. En cualquier caso, eso sí, para QEV:

“Cada pequeño verso es una habitación
donde mi sangre descansa”.



PD: después de Primaria, decisiva e inaprensible leeremos, por ejemplo, a Raúl Zurita, a Antonio Gamoneda o Vicente Aleixandre, por ejemplo. A Leopoldo María Panero o a Luis Felipe Comendador en su bitácora. A Espriu, a Rosales...

viernes, 3 de julio de 2015

no más plural de modestia

Dibujo a lápiz, de Cath Riley.















malgasto el tiempo
esa es mi protesta
o lo lleno de quitapolvos y escobas
de camisas planchadas imperfectamente
ya sabes
con esa arruga esencial que nunca abandona
el tejido
siento alivio poniendo las manos
en la vajilla, en la comida que nos mantiene
aquí
así mi displasia cerebral
se toma un respiro

he desviado los ojos
de los niños muertos
nada original
creer que ahora no toca
que ya lo veré

he querido ser otra
más monja
más puta
más

en el salvaje oeste de las esquinas
de mi casa
hay pelusas que vuelan
y no me importa

nunca he querido ser
demasiado limpia
eso no

martes, 9 de junio de 2015

hidrometeoros




















como el último en parís
pero sin sexo
apenas sé tu nombre y escucho palabras
que dices
como podrían ser otras
u otra yo diferente a mí que asintiera
educada

nos dejamos para luego
en nuestros discursos no somos
apenas estamos en la mesa hablando
de cosas
de otros
como mucho tal vez de que un día sentimos
(aparte,
entonces no nos conocíamos)

lo intento
piso piedras y castillos
a veces veo el horizonte
para entender la hierba hay que tocarla

no sé qué hacemos tú y yo intentando arañar
los restos de lo que un día fuimos

me golpea duramente tu postura de hombre vencido
que me busca a mí
como sentenciándome al mismo fin y yo
que lo sé
ni siquiera me revuelvo entre tanto vacío


como el último en parís
pero sin sexo
nos buscamos para reconocer más soledad
y en el saldo recojo algo de agradecimiento
la ausencia de dolores postcoitales
siempre tan molestos
a eso precisamente deben de oler las nubes

viernes, 6 de marzo de 2015

Fragmentos

recojo aire al despuntar
no existe el mar ni los paisajes anchos
vida es este no planear
qué hacer
a cada momento
y aceptar lo que las manos alcanzan
ejercitar la no razón
estirar el cuerpo
beber agua
no saber
a
d
a


amarillo huye de los campos
viento barre los caminos

vendrá la lluvia
como en un poema
de Margarit
lo sé
la lluvia clarividente
filtro que cala
lo que es
en tus huesos
los que más resisten
la huella penúltima
de tu paso
aquí

vendrá el abandono
prepárate para el olvido
no te sepa mal
reconocerte
vivo
aún
con el amor amortiguado
con todos los hijos fuera
de ti
y tú
sonriendo
aún
frente a lo que las manos

alcanzan

domingo, 25 de enero de 2015

Selfiepoema con pájaros fuera de la cabeza

Grabado de Lina Vila




















este traje me aprieta la sonrisa
todas las mañanas bailo bandas sonoras
de thrillers claustrofóbicos
pero voy disfrazada de jirafa
elegante, pausada
sorda al martillo que a ritmo
de sociópata asesino golpea
coágulos en mi caja torácica

aquí subo y bajo papeles
toreo cabreos ciudadanos
soporto historias de bebés que crecen
-mean, tosen, cagan, ríen, sorben mocos
de momento
hasta que las chicas alegres acusen cansancio
y sus chicos huyan-
habrá alguien entonces que suba y baje
sus divorcios
sus abogados de oficio
sus tristes historias repetidas y previsibles

de dónde vengo yo con el cuerpo hueco
con los ojos que aúllan
con la boca que repite consignas
lugares comunes
con los dedos de los pies esperando un impulso
para descalzar los sueños

que cierren la puerta porque no respondo
las puertas por donde se van los otros
la puerta pesada que apenas si abro con mi cuerpo
hueco

el aire deja hojas de plomo sobre mis hombros

que cierren la puerta porque no respondo

sábado, 27 de diciembre de 2014

Porque no hay peor muerte que la no pasión

Fotografía de Ander Maishkyn





















El amor está muerto y el balcón
abierto sobre el pequeño teatro.
Aún me queda tu imagen
marinero en la pared
que es el mar que ven mis ojos
cuando vuelvo a casa.
No.
El amor está muerto y yo
me pinto los labios y ese rayo de luz
es la rúbrica que dejo para ti
cuando el carmín, cansado de mi mordedura
nerviosa,
se expande al infinito y busca otra mente
que embrujar.
No.
No es el amor el muerto.
Muertas son las figuras que me rozan ahora
porque no hay peor muerte que la no pasión.
Me deja fría esta pared, el hombre
sin cuerpo que no me mira,
las seis lágrimas secas
las palabras no dichas, los gritos muertos.
Siempre es más fácil no mirar
te.
Figuras planas, mentes planas,
cultura plana y todo muy limpio
y hasta mañana.
Sí.
Mañana sí está muerto. Nunca nace. Nunca existe.
Al amor, a ese, ni lo mientes.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Que levantarse cada día no sea un acto reflejo -te rogamos óyenos

"Down to black", de Ander Maishkyn


































Equis te cuenta que estuvo muy perdido
y  a ti
en la cocina
en este presente que es todo
lo que apenas tienes
se te atraganta el mundo
preguntándote dónde estaba tu conciencia
-de ser consciente-
en ese momento en que equis estaba solo

le miras a los ojos
y te gustaría estar seguro
saber la verdad
no andar perdido en las dudas
no caer en lo negro
no inventarte un cuento de colores

crees que a equis le sirve de nada
tu angustia

querrías contarle al terapeuta que no tienes
que te avergüenzas de sentir esta culpa
por el sufrimiento de equis
en lugar de asumir
con todo tu ser consciente
tu laberinto
y el de equis.

domingo, 3 de agosto de 2014

El efecto que produce la muerte en la respiración

"Simulación de vida en la planta sexta", de Ander Maishkyn



















una voz dice
hay que ventilar

es por el efecto que produce
la muerte
en la respiración

este sueño es extraño
hay gente que limpia
habitaciones
gente desconocida
y un muerto que siempre
ha estado
aquí
y ahora tal vez por fin
lo velo en un ataúd
cerrado
ergo
el muerto ya no está
pero sí la estancia cargada
no es desagradable
es como si las respiraciones al morir
anduvieran densas y especial
mente
trascendentes

por eso oigo esa voz
lejana
desconocida
-aquí nadie me conoce-

hay que ventilar
es por el efecto que produce
la muerte
en la respiración

y yo pienso
de los vivos
tal vez

jueves, 24 de abril de 2014

Tus tetas hablarán de ti cuando hayas muerto

"Deidad femenina", de Omar Ortiz






















Tuve un novio que creía que las tetas
tenían que ser esos globos
que vemos en las pantallas
me di cuenta de que en el barrio era
normal
operarse los pechos y a mí,
que me moteaba cariñosamente
mandarinas
me pareció que se inauguraba
un rasgo sociológico

mujeres (que compran sujetadores con) cazuela
versus mujeres (cuyas tetas son un) globo
hombres (que miran el torso desnudo de las mujeres
cazuela con incredulidad y que les regalan un bono para)
corporación dermoestética en su próximo cumple
versus hombres (que acarician las tetas de una mujer
cazuela mientras la miran a los ojos con) disfrute

las mujeres globo se hacen la manicura
francesa, la depilación
brasileña, se ponen bótox y lucen un tatoo
en la riñonada que las condena
a un parto largo y doloroso sin epidural
las mujeres cazuela son coquetas si es el caso
pero disfrutan pasando de lo convencional
no es que las globo no lean y eso
pero les queda menos tiempo
los hombres corporación dermoestética
son muy graciosos, tienen unas ocurrencias...
los hombres disfrute suelen traerme problemas

imagino esos cadáveres arrugados
de tetas alpinas
no deja de ser
un rastro curioso para los paleontólogos
del siglo treinta y uno:

"las momias de tetas alpinas y labios plátano
pertenecían a clases sociales diversas
pero estudios neuronales confirman
que casi todas están nuevas -las neuronas
el resto de mujeres momia se caracteriza
por tener el cerebro muy usado
y la piel desgastada

algunas presentan el corazón roto".


Inspirado a partir del título del artículo:
Prat Westerlindh, Carlos. "Descubrimiento y revelación de secretos por un médico que denuncia irregularidades en implantes mamarios". La ley penal (marzo-abril 2014), núm. 107, pág. 85-91.

martes, 8 de abril de 2014

La naturaleza esencialmente compartida de la guarda

"Acrobacts", de kamil vojnar






















Sumando y ordenando extractos de definiciones
es sencillo.

Esencia, lo importante y característico de algo.
Naturaleza, esencia y propiedad de cada ser;
conjunto, orden y disposición del universo.
Guarda, de origen germánico, buscar con la vista y atender.
Compartir es dividir.


El diccionario es el mejor libro de autoayuda.

Tú y yo transitamos con nuestra naturaleza
moldeable a veces; otras,
intransigente,
depende del estado de nuestra esencia.
Compartimos células en otros seres
que viven porque un día nos amamos.
A menudo los buscamos con la vista, consecuentemente solemos
atenderlos. Alternativa o coincidente-
mente.

En ocasiones la guarda está desatendida,
suele coincidir con alteraciones en la naturaleza
esencialmente compartida.

Somos tan esencia
tan naturaleza ordenada
en el cosmos...
tú, tan como tú
yo, tan igual a mí
que nada es si no
natural
y dispuesto en el universo.

El dilema es la proporción.
En esencia
se cumplen las palabras.


(Inspirado en el título del artículo: Barrada Orellana, Reyes. “La Naturaleza esencialmente compartida de la guarda”. Revista Jurídica de Catalunya (2013), núm. 3, p. 23-59.)

sábado, 5 de abril de 2014

Reflexiones en torno al requisito de residencia

"Semillas", de Nicoletta


















De quién es la tierra.
De quien la trabaja, eso vaga en mi memoria.
Cuando tengo abro mis manos
te recibo

tu cultura
sumatorio en mi humilde bagaje.

La misma tierra.
Menos trabajo y miedo
en el aire
mi mano freno
tu mirada desconfía

tu cultura
no suma
divide.

Civilización hacia la destrucción.

Desviación de la razón primera. Olvido.

Inercia.

Corazones de piedra.

Y yo más. Y tú menos.

Yo ya estaba aquí cuando viniste.

Si al menos recordara a qué sabe el amor.

Corazones de piedra.

Dignos de lástima.

miércoles, 2 de abril de 2014

Desconexión

Dibujo de Alex Andreyev

























"El no ser perfecta me hiere".
(Sylvia Plath, Diario 1957)

Soy
autosuficiente.
Sé cocinar
trabajo (tengo suerte, lo sé,
pero viene de antes,
no tiene mérito ahora)
sé arreglar algunas cosas
purgar los radiadores
vigilar la presión
de la caldera
(a veces dejo el grifo abierto)
poner aire a las ruedas del coche
llevo al día sus revisiones
el pago de impuestos
de los seguros
de la comunidad de vecinos
no me gusta mucho limpiar
pero lo necesito
últimamente prefiero los colores
el negro es de otro tiempo.
Soy
autosuficiente.
Juego al juego de lo social
pero no lo llevo bien
tengo que esforzarme
hay algo dentro
que no entiende
por
qué
tenemos registros
distintos
en escenarios
diversos
y entonces
me aburro
me pongo triste
me trato mal
me descompenso
Soy
autosuficiente
?
Si tú eres a mí
lo que
laluna a la brugmansia (dondiego - bella de noche)
y hace tiempo
que tú
es igual a
conjunto
vacío...
¿lo soy?

miércoles, 19 de marzo de 2014

Retrato bañado en gin una noche de luna llena




Luna llena de marzo.
Miro de reojo las manos, los ojos y los labios.
Los amantes no saben a qué sabrá su ausencia.
Tal vez a este gin que me refresca el vacío
que habita no en el estómago, sí en el espacio
entre yo y el hombre que no me toca.
El que yo quiero es el que me mira
y comprende y perdona y resiste
y le parezco simplemente
preciosa
hoy.
Y yo he de coger aire
cuando estoy a su lado
porque no me siento suficiente mujer para ese cargo y,
sin embargo, todo a mi paso se empapa de mi olor
a hembra. Yo miro hacia arriba, siempre alto, muy alto
cuando de ponerle nombre a su presencia se trata.
El que yo quiero no es maquiavélico
ni necesita ponerme a prueba
ni he de hacerle reír cuando me muero de cansancio
y me deja notas, ¡sí!, porque un día fui adolescente
y no superé mi hambre de cursilería y romanticismo.
Él lo sabe y no le importa

no me resta puntos por mi supuesta debilidad
y desaparece, con una sonrisa escondida, si me pilla
mirando telebasura.
Él lee o no lee, tiene un silencio tranquilo,
que es cuando alarga su mano y me acaricia, distraído,
mientras conduce.
No es perfecto. A veces no le aguanto.
A veces no se parece en nada a él.
Pero eso no es problema:
yo tengo una difícil convivencia conmigo misma
y no por eso dejo de levantarme cada día
para aprender a quererme un poquito mejor.

sábado, 8 de marzo de 2014

Ignominia

"Vergüenza", Humberto de la Cruz

























Miro Star Wars porque así no existe
el vacío.
Es otra vez la vida por delante, yo detrás de mis ancestros,
todos los actores en su sitio.

Aquí hay dos bandos, nos han dividido:
me llamo maribel y soy puta
dentro del sistema,
como tú
y tú
y tú.

No tengo el gusto de conocer
a ningún revolucionario.

Porque si estuviéramos en el otro bando,
pero de verdad,
no estaríamos hablando
sino en la calle
a golpes
-la revolución no es racional-
para que mañana,
sobre nuestros cadáveres,
empezara un nuevo orden.

Hemos tenido mala suerte
al caer en este tiempo.

Y no hace pinta de que mañana 
nos recuerden como héroes.

lunes, 3 de marzo de 2014

Infoxicación no elegida

"Al borde del cansancio", de Lidia Kalibatas























Ando (des)centrada recopilando datos.
Antes escribía sin pensar, ahora me ha dado por leer
ensayos. No sé si esto es nuevo realismo
-aunque al cabo ficción, claro, porque la palabra
no es realidad ni puede sustituirla o suplantarla-
si tiene suficiente verosimilitud, tufo de experiencia
propia, si es diferente, si innova, si, si, si...
(con lo fácil que era escribir como vivir).
He ido a un curso de nuevas tecnologías
-para qué almacenar en un box mis noticias
preferidas si lo que me gustaría es imaginar otro mundo?
Para qué tanta foto compartida en la nube si nos falta tiempo,
aquello que antes llamábamos vida, para visualizarlas en el
¿futuro?
Tengo que comprar para llevar una dieta sana, he de ir al gimnasio,
dar mucho amor a mis hijos -que comparten mi espacio invadido,
difuminado, no exclusivo. Y levantarme a las siete, cumplir horario
y expectativas, intentar ser sociable, ocuparme de mi crecimiento
personal, aplicar mi personal coaching.

Alguien enferma. Parpadeo. Respiro.

Alguien dice que no me pare, que cada cual tiene su tiempo,
su experiencia, su hora.

Los labios de mis amigas suelen ser rectos estos días.

Un hombre dice que quiere ser libre. Y vive solo. Y se ahoga.

Las miradas cercanas apenas sonríen estos días.

El tiempo se apodera del espejo en mi lavabo, en el ascensor,
en el reflejo del cuadro de la Sagrada Família que acompaña
mi trajín de funcionaria -he de poner colorainos de los míos
en esta vida gris en la que me prostituyo de ochoatrés.
Me da por andar porque parece que respiro mejor.

Toma nuevo realismo.
Toma verosimilitud.
Creo que puede interesarle a alguien.
Pongamos,
a alguien
como yo.

domingo, 16 de febrero de 2014

Era un amante que se restregaba la nariz y yo pasaba la aspiradora por la moqueta

"Impenetrable", de Lidia Kalibatas



































El sueño de esta noche me deja huérfana
de fe.
Todo iba bien hasta que he entendido
que tus besos cabalgaban en un delirio
y yo estaba afuera
creyendo sentir un placer distinto
no estafado, no unívoco.
Era un amante que se restregaba la nariz
y yo
pasaba la aspiradora por la moqueta.
Olía a años setenta.
Y mi cabreo era actual, intenso
como el de estos días.
En este sueño los hombres
andan borrachos, drogados, ausentes,
lo mismo les da tres que treinta y tres.
No como los hombres de día
tan educados, tan eficaces, tan válidos
-como desvalidos en la mirada profunda-
tanto
como grande es mi bostezo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cosas de la sincronía

Grabado de Lina Vila, de la serie "Como un animal salvaje".























En esta sincronía tengo los huesos conformados
en posición de firmes
preparados para el combate no deseado
no, nunca, jamás
instigadores, cuchillos, astillas clavadas en el aire.
Huesos que defienden esta tierra matriz
donde sin palabras hablo tantas cosas.

Diacrónicamente hay pelo rojo al viento,
catas de deseo, carne a la intemperie abierta en sacrificio
a los designios de tantas primaveras...
como si cada poro de piel pariera flores, hijos de deseo.
En esa línea no recta estoy yo.

Ahora, aquí, de los ojos a la baldosa respiran solo huesos.
Cosas de la sincronía, un paréntesis, este tiempo que parece
hielo atrapado en un iceberg de un planeta helado.
Nada.
Una sincronía olvidable. Pasajera. Diminuta. Necesaria.